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Será el Día mundial del Flamenco. El 16 de noviembre en Extremadura, cuna de conquistadores y de un duende ancestral se dispone a vivir su espectáculo mayor. Acogido en el Gran Teatro de Cáceres
Ella llena escenarios. El silencio en su entrada siempre es tan profundo que se puede oír latir del alma colectiva. Y entonces, en el centro del candil, surgirá ella. Salomé Pavón, la artista que encarna una saga que lleva en las venas el mismo fuego. Será una noche única, una noche mágica.
Alzará sus brazo, y con un quejío abrirá el alma de esta tierra, Extremadura.
No es cante, lo que expresa Salomé es más, una confesión desgarrada. Cada palabra es un relámpago que ilumina las penas y las alegrías antiguas de todo un pueblo. Su voz, un instrumento de tierra mojada y uva amarga, araña el cielo y se enreda en el aliento de los presentes. No canta sobre el dolor; es el dolor transformado en belleza pura. Pondrá voz a quienes partieron de tierras lejanas y llegaron a esta tierra, el lamento de la siega bajo el sol, la fiesta bravía de la vendimia, de la venta de ganado, del correr de sus ríos…
Y cuando la guitarra llore sus letras, una bata de cola, roja como la sangre de un toro, irrumpirá en el espacio. La bailaora, poseída por el duende que desató el cante, no bailará sobre el compás, sino que será el compás hecho carne. Sus tacones, martillos sobre la tarima, escribirán un mensaje cifrado que habla de raíces. Las raíces de un pueblo que llegó a Extremadura y que tiene 600 años de historia. No te lo pierdas.


















